Tenía ganas de ver la colección póstuma de Alexander McQueen, no sólo por curiosidad, no sólo para ver qué es lo que pasaba después de aquella colección tan anfíbica, y no sólo por eso y tantísimas cosas más, sino para poder mirarla y pensar: esto es lo último que salió de sus manos.

Y esto es lo que ha podido verse en París, el legado de Alexander McQueen.

Es tan medieval, imperialista, el escenario que la envuelve sirve a la vez de pasarela y de castillo. Es un gran trabajo de patronaje, de bordados y un dominio del tejido perfecto.

¿No os recuerda un poco a…?

La Reina Amidala

Podéis ver la colección completa aquí.