Tardaba en llegar la nota polémica después de la muerte del modisto francés, pero ya la tenemos aquí -el planeta ya nos tiene acostumbrados a estas cosas-.

Resulta que la casa de subastas Christie’s ha subastado (sí, actividad principal de las casas de subastas) dos piezas de bronce del siglo XVIII pertenecientes a la colección privada del diseñador, entre muchas otras. La venta del total de 730 piezas, a pesar de la crisis financiera, supero los 373,5 millones de euros, y se dice que ha supuesto el récord mundial para una colección privada.

El problema no está aquí, y es que China declaró ilegal y protestó por la puesta en venta de estas dos piezas, pues fueron robadas hace 150 años del Palacio de Verano de Pekín por tropas francesas e inglesas, durante el saqueamiento y destrozo de éste. YSL compró estas dos piezas hace muchos años a un vendedor privado, y permanecieron en su dominio por más de 50 años.

Viendo las estatuas… yo no las compraba.

Estatuas que representan la cabeza de un conejo y una rata... quién lo diría.

Estatuas que representan la cabeza de un conejo y una rata... quién lo diría.

El compañero  sentimental de YSL, Pierre Bergé, algo utópico por lo que se ve, ofreció devolver a China las piezas antes del inicio de ls subasta a cambio de la liberación del Tíbet y el respeto de los derechos humanos… algo que el gobierno de Pekín encontró “ridículo”.

Entonces… ¿Hasta qué punto es legal o deja de serlo la venta de las dos estatuas? ¿Porqué no se preocuparon antes de ellas? Y lo más importante, ¿por qué China no libera de una vez al Tíbet, si las dos piezas valen más que el territorio entero?

Me permitiré el lujo de dar mi humilde opinión y decir que sí, que yo también pienso que la venta de las piezas puede considerarse ilegal, porque fueron robadas, y que si yo fuese Yves Saint Laurent  hubiese devuelto las joyas imperiales al Gobierno Chino, en un gesto glamouroso de los que acostumbran a hacer la gente importante.  

Pero como no lo soy, ni lo fui…