Llegamos a la Roca Village sobre las 17:30h de la tarde, así aprovechamos para ir un poco de shopping (shopping del visual) y visitar la apertura de Gucci (yo aún no la había visto en La Roca!) nos despedimos de Gucci saludando al portero con aire de mayordomo. Entrando en Bimba & Lola, le pregunté a mi amigo que dónde debería de estar Scott. Justo en ese momento, mi amigo me dijo: “Por allí viene una cámara…”; entonces me giré y le vi: andaba perseguido por una cámara de televisión, mirando de un lado al otro, rodeado de gente cool, menudo y curioso (es mucho más bajito que su pareja, Garance, que caminaba a su lado).

A las 18:00h abrían el espacio donde se hacía la promoción del libro de The Sartorialist y donde aparecería momentos después. Compré el libro allí, puesto que no me había llegado aún en la librería, y le di un billete azul a un chico amariposado para pagar los 18,50€ que costaba.

Subimos a la parte de arriba, donde se hacía la charla-rueda de prensa y nos ofrecieron un traductor -que acepté por sentirme supermegaguay-, pues bien sabe Zeus que mi inglés es guachi -mentira-.

Presentaron a Scott como el coolhunter más famoso e importante del mundo mundial del universo infinito, y comenzó su charla, explicando toda su historia, su diferenciación entre moda y estilo y el etcétera tan largo que casi todos conocéis. Dijo un par de veces que le gustaba el jamón y Barcelona, y resumiendo mucho, porque habla que se las trae, me pareció agradable, muy profesional, inteligente y diplomático.

Explicó cómo empezó a hacer fotografías, cómo descubrió un día un blog de decoración de interiores que le llamó la atención por ser libre y por ser gratuito… y la historia es muy larga. Me gustó el detalle de que fuera realista y sincero consigo mismo, diciendo que empezó haciendo algunos diseños y que enseguida se dio cuenta de que él no servía para eso. La charla duró un buen rato, y cuando acabó, se formó la marabunta en las colas, arropada por el calor que hacía en la sala, para conseguir su firma.

Me di cuenta de que tenía una silla al lado donde se sentaba la gente y con la que hablaba 2 o 3 cosas mientras firmaba el libro. !Awindijander¡, ¿qué le digo yo? Repartieron post-it para escribir tu nombre, pero no me llegó la primera dosis, así que cogí un papel de mi bolso, escribí mi nombre, y me inventé una mini-historia inspirada en el papel, algo así como… That’s more original than a post-it, cause this is home-made by me… more stylous, the post-it it’s only trendy.Pero llegó una chica que me ofreció un post-it y se cargaron mi historia.

Así que cuando subí, cogió el post-it y dijo “Ouh, Arelaira, beautiful”, le sonreí, y me saqué de la manga una historia sobre mi capturación ¿captura? favorita, que es esta. A little boy with blond hair, with a striped t-shirt, white converse… you know? Pensó unos segundos y enseguida dijo “Yeah, in Australia, isn’ it?”, sí, esa era!

Entonces yo, con mi cabezonería y por no perder mi historia increíble sobre el post-it se la conté igual. Le saqué el papel semi viejuno de mi bolso y le expliqué la historia del post-it -que no creo que entendiese- y se lo di. Ahora creo que estaría pensando que el papel era un regalo…

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